jueves, 28 de marzo de 2019

¿Cómo pueden ser los partidos más democráticos?

En relación a la entrada anterior, sobre las primarias en los partidos políticos, la introducción de las mismas no es más que el resultado de un fenómeno conocido como la democratización de los partidos. Este concepto se refiere a la idea de que los partidos, progresivamente, se van esforzando por hacer su funcionamiento interno más democrático o por alcanzar un nivel mayor de lo que se ha llamado democracia intrapartidista. Esto es una reacción lógica, principalmente para evitar castigos del electorado a las malas prácticas organizativas y también por la competición que se produce entre los partidos para intentar demostrar cuál de esos es el que funciona de forma más limpia, transparente e inclusiva. No obstante, hay cuestiones como la ideología o la cultura organizativa -las costumbres y creencias instauradas dentro del partido- que también juegan un papel importante (de estas cosas hablo en mi futura tesis, work in progress).

Sabiendo ya un mínimo de lo que hablamos, los partidos están enfatizando el mensaje de que ya son más democráticos porque hacen primarias. Esa es una parte para serlo de verdad pero no es la única. Hagamos un repaso de las formas en las que se pueden democratizar los partidos:

A) Democratización de los procesos. Es la más observable de forma objetiva y de la que más se habla últimamente, pudiendo distinguir:
  • La selección del/la líder. Mediante primarias más abiertas o cerradas.
  • La selección de las personas para las candidaturas electorales. Mediante primarias o listas abiertas.
  • La selección de los órganos de toma de decisiones: dirección, comités, grupos de trabajo y otros cargos relevantes. Mediante procesos no decantados por el criterio del líder o de la dirección del partido.
  • La realización de consultas. Dar la oportunidad de que las bases del partido se pronuncien sobre decisiones importantes que debe tomar el partido. La metodología puede ser deliberativa o plebiscitaria. 
B) Democratización sociodemográfica. De esta no se habla tanto pero también se puede observar sin problemas. Principales aspectos:
  • Género. Distribución igualitaria por género en la dirección de los partidos y en las candidaturas.
  • Económica. Oportunidad de optar a cargos relevantes para personas que no provienen de una élite económica o social. 
  • Demográfica. Nivel de inclusión de minorías tanto en el partido como en las candidaturas: extranjeros, personas con discapacidad, minorías étnicas y religiosas, etc.
  • Generacional. Inclusión de personas jóvenes y también de las jubiladas en la actividad política de primer nivel.
C) Democratización de la financiación. Aquí se ha empezado a arrojar luz desde hace bien poco tiempo. Como explica Donatella della Porta (2001), los políticos corruptos establecen redes de negocios muy lucrativas que impiden que políticos honrados tomen las riendas, pues están en desventaja frente a quienes juegan sucio. Por lo tanto, hacer la financiación de los partidos tanto más transparente como más democrática resulta primordial. Eso supone también renunciar a grandes préstamos bancarios y a depender únicamente de la financiación pública (que no es una fuente inagotable) y experimentar fórmulas como los micro-préstamos donde los afiliados y simpatizantes toman el control económico del partido, además de mediante las cuotas de afiliación. Es un hecho que cuando algo te cuesta el dinero, te preocupas más de que ese algo funcione bien. 

En conclusión, los partidos serán más democráticos cuando: 1) Adopten procesos democráticos que no estén adulterados, incluido el proceso de financiación; 2) Su composición organizativa y electoral refleje de forma fiel a la realidad sociodemográfica de su entorno o, cuanto menos, del sector de la población al que pretenden representar. Después, podría haber más aspectos, pero ya estaría bien si comenzamos por abordar estos de manera eficiente.

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