miércoles, 1 de junio de 2011

Cómo comportarse tras una derrota electoral

Berlusconi, "demasiado ocupado para organizar su funeral". Foto: europeanpeopleparty
A nadie le gusta perder. Menos aún gusta perder en una pugna directa y frontal entre bandos como son las convocatorias electorales. Sin embargo, las elecciones siempre dejan vencedores y vencidos, unos se quedan en el gobierno y otros en la oposición, unos grupos cogen fuerza y otros retrasan sus posiciones. En pocos días, hemos visto en sendas elecciones locales la caída contundente del PSOE en España y del PdL en Italia. Duro trago, sin duda, para los dirigentes de ambos partidos pero también para todos aquellos que han liderado candidaturas de su formación que han fracasado. Bien, ¿cómo deben unos (líderes nacionales) y otros (candidatos locales/autonómicos) comportarse en situaciones así?

Qué no hacer (errores más frecuentes):
  1. Esconderse avergonzado durante varios días, sin aparecer en público ni hacer declaraciones.
  2. Mostrarse molesto y evidenciar que la derrota te ha desestabilizado personalmente.
  3. Restar importancia a los resultados, despreciando, por tanto, la voluntad expresada por la ciudadanía.
  4. Culpar a los votantes por no haber votado por ti, como si tú lo hubieras hecho todo bien y ellos mal.
  5. Escudarse en factores externos que podrían haber influido en la derrota para eludir la propia responsabilidad. 
  6. Personalizar la derrota en una única cara visible del partido.
  7. Buscar cualquier explicación peregrina para intentar vender la derrota como una victoria relativa.
  8. Seguir con el mismo tono de la campaña electoral, como si todavía fuera posible cambiar el resultado de las elecciones y ganarlas.
  9. Aferrarse a un cargo que puede haber perdido gran parte de su legitimidad.
  10. Buscar una solución rápida a la situación creada por la derrota, que puede desembocar en una crisis más profunda.
Qué hacer (no se ve tan frecuentemente):
  1. Dar la cara pronto y no dar lugar a especulaciones. 
  2. Asumir la derrota, adoptar el papel de oposición y ofrecer colaboración institucional al vencedor de las elecciones.
  3. Guardar una actitud positiva y mostrarse agradecido por los apoyos recibidos.
  4. Seguir escuchando a los ciudadanos que han apoyado tus siglas con el mismo interés que durante la campaña.
  5. Abordar de manera abierta la reflexión sobre la derrota electoral y dejarse aconsejar por personas de opinión cualificada: ex dirigentes, líderes de opinión, profesionales externos, etc.
  6. Asumir la derrota de manera colectiva, teniendo en cuenta que seguramente se haya debido tanto a un fracaso tanto de proyecto como de personas.
  7. Cerrar etapa. Dejar atrás la dinámica de la campaña electoral, olvidar disputas y provocaciones y centrarse en las tareas de representación democrática.
  8. Poner a disposición del partido los cargos que puedan haber visto afectada su legitimidad por los malos resultados.
  9. Dar participación al mayor número de personas en la búsqueda de soluciones y para el comienzo de la remontada.
  10. Iniciar un proceso de renovación que sea visto como positivo por los ciudadanos y les ayude a recuperar la confianza en la organización.

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