lunes, 9 de mayo de 2011

Tener un blog y no contar con la obligación de postear

Tener un blog supone una responsabilidad. Quien tiene uno sabe que requiere más cuidados que un gremlin. Primero, cuando te decides a crear un blog -aunque en ese momento no sepas ni para qué lo quieres- has de saber elegir dónde lo alojas. En mi opinión, en estos momentos Blogger le gana la partida como servicio gratuito a Wordpress con mucha diferencia: Blogger no te introduce publicidad no deseada en el blog y te deja editarlo/personalizarlo completamente al gusto, cosa que Wordpress no permite. Pero para el que no está familiarizado con el mundo de la web 2.0 llevar un blog no sólo supone tener que aprender la técnica de algo nuevo sino también introducirse en un nuevo espacio virtual muy activo, cambiante e incontrolado (es decir, libre). 
Imagen: worldbank.org
Sin embargo, si a las dos semanas de crear tu blog no lo has abandonado, habrás descubierto que para que el "cuaderno on-line" sea algo relativamente interesante y, por lo menos, reciba tráfico (aunque sea de los buscadores automáticos que van por ahí rastreando sitios) lo que se necesita son buenas dosis de disciplina para su mantenimiento. Mantener el blog no es otra cosa que actualizarlo con cierta frecuencia con contenidos nuevos (voces expertas recomiendan hacerlo al menos una vez a la semana, igual que otras cosas) y retocar un poco el aspecto del mismo de vez en cuando para que no pierda el atractivo con el paso del tiempo. Parece que la mayoría de los que crean un blog y tiran para adelante con él tienen esto bastante claro, hay que actualizar: postear o morir. La filosofía es la correcta, sobre todo para quienes llevan un blog profesionalmente. No obstante, la obligación de actualizar desemboca muchas veces en:

Posts vacíos, sin mensaje ni intención
Duplicidad de contenidos de otros sitios/webs
Repetirse uno mismo
Falta de originalidad
Pérdida de nivel de expresión

Son cosas que, desde luego, habría que evitar si se quiere mantener un blog de calidad, al margen de las visitas que reciba. No todo el mundo puede convertirse en una autoridad de las redes sociales, ni probablemente lo desee. Ya se trate de un blog profesional o personal, ni recomiendo usar el blog para opinar de todo lo que pasa ni tampoco para convertir la propia vida en un Gran Hermano. 

Todo esto me ha venido a la mente al pensar sobre la campaña electoral y en la política 2.0, que alcanza sus niveles más altos de actividad en nuestro país estos días, y que me ha llevado a recordar lo maravilloso que es vivir sin la obligación de postear y, en cambio, hacerlo únicamente por placer. Si también es tu caso, disfruta mientras puedas.

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